La sexualidad es una parte integral de todo hombre y de toda mujer y un complemento esencial para construir una vida sana y plena.

La sexualidad no incluye únicamente la función reproductiva del ser humano, incluye también el ámbito afectivo y el ámbito erótico.

La Organización Mundial de la Salud, da una definición muy completa de la sexualidad humana, ella dice que la sexualidad es: .

“Un aspecto central del ser humano, presente a lo largo de su vida. Abarca al sexo, las identidades y los papeles de género, el erotismo, el placer, la intimidad, la reproducción y la oriemntación sexual. Se vivencia y se expresa a través de pensamientos, fantasías, deseos, creencias, actitudes, valores, conductas, prácticas, papeles y relaciones interpersonales. La sexualidad puede incluir todas estas dimensiones, no obstante, no todas ellas se vivencian o se expresan siempre. La sexualidad está influida por la interacción de factores biológicos, psicológicos, sociales, económicos, políticos, culturales, éticos, legales, históricos, religiosos y espirituales.”.

Por siglos, se creyó que la sexualidad era un mero instinto del ser humano y que todas sus acciones, creencias y conductas estaban dictadas para lograr la procreación de nuevos seres y perpetuar la especie.

Hoy en día sabemos, dichosamente, que no es así. La sexualidad es además de nuestros órganos sexuales y hormonas, la conducta emocional y afectiva de nuestro sexo que nos distingue entre los demás miembros de nuestra sociedad y nos provoca hacer cosas por impulso y placer más que por una obligación reproductiva.

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